Medidas desesperadas

Una película buena que se convierte en una buena película en el momento en que se escucha la brillante frase que hace que suba, por lo menos, 1 puntito en la valoración. 😀

Con el magnetismo de Michael Keaton que, por cierto, es el que suelta la gloriosa frase. ¡Y atentos a la música!

El ángel exterminador

Los diálogos son, a menudo, absurdos, y las situaciones, totalmente surrealistas; que es lo que se pretendía.


Ejemplo máximo de diálogo ridículo:

“Cuando estemos en Lourdes, quiero que me compre usted una virgen lavable de caucho”.


O cuando, tras escuchar el sonido del cristal de una ventana que se rompe, como explicación, se exclama: “Algún judío que pasaba“.