Galicia: guía espiritual de una tierra

“[…] el interesantísimo castro de San Mamed de Priegue, prestigiado como tantos otros con leyendas de mouros, venenos y tesoros ocultos […]”

El puente románico de A Ramallosa estaba (en 1960) “condecorado por la hiedra“.

“[…] sorprenderá al viajero […] un encantador crucero aldeano con su “peto de ánimas”, en el que los viandantes piadosos depositan la nunca negada limosna para las benditas almas que penan en el Purgatorio, a las que Galicia es tan particularmente devota, que muchas veces son nombradas herederas, para asombro de notarios forasteros.

[…] enorme pazo [de Gondomar] rodeado por profundo bosque amurallado, poblado por azores y gavilanes […]

[…] los Reyes Católicos determinaron situar en 1496 a la turbada villa [Baiona] con su población oficial en la fortaleza natural del Monte do Boi que, rodeado de fuerte muralla, pasó a denominarse Monterreal, nombre que ha llegado a nuestros días. A extramuros quedaban, con la iglesia, los barrios pescadores y comerciantes que duraron en prosperidad hasta muy entrado el siglo XVII“.

Viaje a Galicia

San Mamed de Priegue. Condado. A la marina hay la ensenadita de Priegue, que tiene al poniente el monte Ferro, detrás de él, Ferro, Panxón.

San Félix de Nigrán. Ya entra el valle de Miñor […]

“[…] hay dos isletas que llaman las Estelas de Bayona (acaso de “stelas” columnas) […] las Estelas abundan de perdices“.

“[…] el Monte Real en donde están las fortificaciones. Es un monte alto y largo de norte a sur, y se junta con la villa por una garganta muy baja de tierra y que tenía casas; y se demolieron para despejar, y para la defensa […]

[…] y a una legua Gondomar, y allí la casa del conde.

Las fortificaciones son baterías. Señal de molino de viento y un solo mortero. Vi el pozo y la cisterna.”

Por las Rías Bajas

Bayona es un delicioso sitio veraniego, una hermosa playa, de ola fuerte, campiña exuberante y temperatura fresca“.

Y sin embargo, el terrible sin embargo con el que hay que contar en cuantas excursiones se realizan por España, y sin embargo, ningún sitio tan escaso de medios de comunicación, se entiende baratos, porque alquilar un coche y pagarlo con exceso, maldita la gracia que tiene“.

Un ripert, en algo así viajaban de Vigo a Baiona en 1900.

Conque quedamos en que se embute uno con la fresca en un ripert y, envuelto en una nube de polvo, parte para Bayona al trote de los cinco caballos del tiro“.

La esmeralda del Valle de Nigrán, cuajado de aldeas, hórreos y cruces, y la acerada del mar con sus escuetas islas Cíes irguiendo sus rocas.”

“[…] ya el picapleitos de aldea que a caballo sobre su potranco y defendiéndose de los rayos ardientes con su quitasol blanco, va de visita a casa de sus clientes, ya los rapaces del caserío, reventando de salud, con dos cerezas por mejillas, imponiéndose a la roña, ya el landó de turistas que nos alcanza, nos arroja su polvo despreciativamente y nos deja atrás“.

La Concheira […]

Buen lugar para los aficionados a llevarse como recuerdos de viaje las clásicas conchas. ¡Y en otras playas que se pasan los días eternos los bañistas, esperando que las olas arrojen alguna entera o bonita! Millones de millones hay aquí. Constituyen el suelo y, cuando se pisa por él, suenan los pasos con ruido seco de trituración, de cosa partida, Se agacha uno, hunde la mano en el movedizo y fresc montón que dejó empapado de agua salobre la marea al retirarse y surge el puñado de moluscos de todos colores, brillantes, en la plena esplendidez de sus matices que la humedad les conservó“.

La tendencia céltica a remontarse como las águilas […]”

Años atrás, la vejez del fuerte con sus bloques resquebrajados hablaba todavía al viajero del desaparecido pueblecillo de Monte Real, lugar de refugio y defensa contra los corsarios del mar […] el palacio de Gondomar no existe, ni llegan al muelle galeones cargados de blondas de Flandes […] la entonces rica Bayona de Galicia“.

Guía de Pontevedra

La villa de Bayona, como casi toda la zona sur de la provincia, aparece unida en su historia a las guerras con Portugal y, sobre todo, a las luchas “irmandiñas” del s. XV. A mediados de este siglo, ya comenzada la contraofensiva de los señores feudales contra la lucha del pueblo armado por su liberación de la opresión de aquellos, fue tomada por el mismo Pedro Madruga, que llenó las almenas de ahorcados. Los Reyes Católicos, más tarde, decidieron establecer la villa en el lugar fuerte del Monte do Boi, llamado desde entonces Monterreal.

En la villa fortificada (como sucedió después en toda Galicia) vivía la población oficial, el gobernador, los oficiales de la Administración real, los guardias, el convento franciscano; mientras que fuera de las murallas se desarrollaba la vida de trabajo, los marineros que aportaban el sustento de aquellos y también el suyo propio, los comerciantes, las pequeñas fábricas de salazón, el pueblo trabajador […]”

Suero Yáñez de Parada

Pedro I le armó caballero en Segovia; mandó que él armase a los cabezas de linaje que le acompañaban, y le nombró su mayordomo mayor.

Vencido el monarca por su hermano, fue D. Pedro acompañado por nuestro D. Suero hasta la famosa tienda de Beltrán de Duguesclin, en donde D. Enrique le privó de la vida.

Después de este suceso tuvo el biografiado que huir a Portugal, abandonando todo lo suyo. siéndole entonces confiscados sus bienes, que pasaron a ser propiedad del Cabildo y obispado de Tuy […]”

Gozó mucho valimiento y privanza con aquel monarca (don Pedro I, el Cruel) y fue uno de los que aconsejaron la muerte del arzobispo de Santiago, sin haber motivo para ello, cuyo sacrílego asesinato ejecutó en el año de 1366 Fernán Pérez Churruchao y otros de a caballo que le acompañaban en la puerta de aquella metropolitana iglesia, presente el propio rey D. Pedro, pereciendo con el arzobispo el deán de la misma iglesia […]”

Casas y cosas del Valle Miñor, por José Espinosa Rodríguez, 1951.

Los herminios

Los herminios se dirigieron en su retirada a las comarcas de los calaicos, célebres por su valor, quienes les otorgaron asilo en la floreciente y populosa Erizana, hoy Bayona, orillas del encantado golfo de la moderna Vigo.

El tenaz romano corrió a aquellas playas, y a su aproximación pasaron los herminios el mar y se refugiaron en las Islas Cíes; última y desesperada tentativa en sus difíciles circunstancias.

¡Con qué enojo contemplaría César aquellos ásperos peñones que guardaba el Atlántico, oyendo tal vez entre el eco de las rompientes la voz de alegría de los enemigos!

Harto ligero el pretor, hizo embarcar a los suyos en las débiles naos de cuero y mimbre de nuestros mayores, y les ordenó el exterminio de los lusitanos que desafiaban sus iras enfrente de Erizana.

Saltaron las cohortes en tierra; pero los herminios, protegidos por sus magníficas posiciones y alentados por la venganza, acometieron tan valerosamente a los romanos, que estos huyeron arrollados a la playa, para salvarse atravesando de nuevo el océano.

¡Ay! las furibundas olas que revientan en los flancos de las islas habían alejado o sumergido las barcas de los temerarios!…

Horrible fue la represalia que hicieron los herminios: un solo romano, Publio Esceva, se salvó del sangriento desquite, lanzándose a nado desde las Cíes a Bayona.

César, fuera de sí, juró acabar con el último herminio, y tuvo la constancia de esperar en Erizana por su escuadra que estaba en Cádiz.

Le envió orden de que viniese a Galicia; y ya aquí sus buques, pensó en el ataque de las Islas Cíes, las bloqueó y pudo cumplir su juramento, haciendo con los herminios por el hambre lo que no hizo por la espada.