Val de Miñor

El obispo de Tuy, eufórico con la sentencia de la Chancillería de Valladolid que confirmaba sus derechos sobre Val de Miñor, estiraba su señorío sobre las feligresías de Panjón, Santa Cristina y San Bartolomé de Belesar y para ejercerlo enviaba a estas poblaciones un alcalde propio.”

Provisión real de Toro, 30 de enero de 1505, encomendando a la Audiencia de Galicia el examen de estas pretensiones del obispo de Tuy, Pedro Beltrán.

Galicia: guía espiritual de una tierra

“[…] el interesantísimo castro de San Mamed de Priegue, prestigiado como tantos otros con leyendas de mouros, venenos y tesoros ocultos […]”

El puente románico de A Ramallosa estaba (en 1960) “condecorado por la hiedra“.

“[…] sorprenderá al viajero […] un encantador crucero aldeano con su “peto de ánimas”, en el que los viandantes piadosos depositan la nunca negada limosna para las benditas almas que penan en el Purgatorio, a las que Galicia es tan particularmente devota, que muchas veces son nombradas herederas, para asombro de notarios forasteros.

[…] enorme pazo [de Gondomar] rodeado por profundo bosque amurallado, poblado por azores y gavilanes […]

[…] los Reyes Católicos determinaron situar en 1496 a la turbada villa [Baiona] con su población oficial en la fortaleza natural del Monte do Boi que, rodeado de fuerte muralla, pasó a denominarse Monterreal, nombre que ha llegado a nuestros días. A extramuros quedaban, con la iglesia, los barrios pescadores y comerciantes que duraron en prosperidad hasta muy entrado el siglo XVII“.

Viaje a Galicia

San Mamed de Priegue. Condado. A la marina hay la ensenadita de Priegue, que tiene al poniente el monte Ferro, detrás de él, Ferro, Panxón.

San Félix de Nigrán. Ya entra el valle de Miñor […]

“[…] hay dos isletas que llaman las Estelas de Bayona (acaso de “stelas” columnas) […] las Estelas abundan de perdices“.

“[…] el Monte Real en donde están las fortificaciones. Es un monte alto y largo de norte a sur, y se junta con la villa por una garganta muy baja de tierra y que tenía casas; y se demolieron para despejar, y para la defensa […]

[…] y a una legua Gondomar, y allí la casa del conde.

Las fortificaciones son baterías. Señal de molino de viento y un solo mortero. Vi el pozo y la cisterna.”