El misterio del Café Domdaniel

Pura novela negra, de la época dorada, y humor incisivo.

Con el español un tanto extraño de los años 50, a esta extrañeza también contribuye que es una traducción del inglés, con sus forzamientos, falsos amigos y toda la tropa.

Algo curioso es que la traducción de obras literarias en España solían hacerlas las traductoras; en los libros se ven más autorías de traducciones hechas por mujeres que por hombres. Quizás fuese porque había tradición de que las mujeres cursaran estudios lingüísticos o filológicos, o porque fuesen más meticulosas y con mayor cualidad de atención en estas tareas; como en el cine pasa con los fallos de raccord, de los que se encargaban mayoritariamente las scripts.

-¿Envenenado? –interrogó Vance con acento de curiosidad–. ¿Quién ha sido envenenado?

-La persona de la que le estoy hablando –chilló Doremus–, ese muerto que me ha entregado el sargento. Ya he olvidado su nombre.

–¿Felipe Allen?

–Precisamente, aunque lo mismo habría muerto de tener un nombre distinto.

En consecuencia, al detenerse para encender los faros, saltó del coche a la acera y se escapó. El agente hizo fuego sobre él sin lograr detenerle“.

Acusaba a Stanley, el amigo de Felipe, de haber robado el coche. Más tarde, mientras se dirigían al cuartelillo, explicó que aquel mismo coche había atropellado y dado muerte a un hombre de edad, escapándose después de realizar la hazaña el chofer que lo conducía“.

Una palabra tuya

Todos estos consejos me los daba, claro, cuando aún el cerebro le servía para retener alguna cosa, aunque mi madre siempre fue una de esas personas a las que solo les caben tres ideas en la cabeza y esas tres ideas las marean durante toda una vida.”

Conducía el camión con una mano, sabes, como hacen algunos tíos. Él, tan torpe para casi todo, para rellenar los informes, para expresarse con corrección, conducía con una mano, con la derecha, así, bien abierta, chulo, como quien está sobrado de habilidades“.

Si tú estuvieras buenísima, Rosario, tendrías a tu lado a otro tipo de tíos, eso es así, desengáñate, a cada uno le toca lo que en justicia le tiene que tocar“.

El cabecero de roble que tenía unas rosas labradas en la madera, las rosas por las que pasaban los dedos infantiles maravillados por lo que suponían que era una obra de arte.”

Sé que es ruin, lo sé, lo sé, pero en el fondo pensaba, ¿esto es todo lo que me merezco?, ¿es que no hay en el mundo, aparte de esta mujer de aspecto infantilón, gorda de comer porquerías, inocente hasta rozar la anormalidad, no hay en el mundo nadie más que nos quiera, que se ofrezca a echarnos una mano?

“[…] pero si había algo que le podías pedir a ella es aquello que otros no se atreverían a hacer ni en nombre de la amistad“.

Galdós, ¿quién mató a Prim?

Poema de Luis Cernuda que encabeza las páginas de la novela. El subrayado es digital.

“[…] a caballo de la biografía y la historia se mueve esta narración poliédrica […]”.

Juan Adell del Oro.

Yo diría que a caballo, también, de la crítica literaria.

Y el gobierno se vio obligado a poner en las tahonas las reservas reales de trigo con las que parar momentáneamente el descontento“.

“[…] Pauline Viardot García, hoy un nombre olvidado entre la hojarasca del pasado […]”

Señores, el carlismo quiere hacer las paces, también quieren entrar en el nuevo gobierno; parece que Prim se ha entrevistado en Londres con el general Cabrera, lo cuenta Louis Perrin aquí, en Le Monde –Corviniano extendió la amplia sábana de papel a la vista de todos“.

[…] “dos coroneles de pecho enlatado de medallas“.

Era casi la hora borrosa de la madrugada, esa de las confidencias y los propósitos, hora en la que el grillo se envalentona y a lo lejos ladra un perro la ausencia de su amo“.

“[…] en Galicia hemos terminado de reconstruir un pazo, en realidad casi un cuartel […]”

En aquellas disquisiciones pasaban las noches mientras que de día recorrían los frentes siguiendo los movimientos de las tropas francesas desde lugares privilegiados. Las banderas francesas miraban al Rin y Napoleón III, necesitado de propaganda tras las primeras listas de caídos, mimaba a la prensa; luego comenzaron a llegar los reveses en Metz, Loigny, Sedán y la apresurada retirada a París, a un París hirviendo de indignación y fracaso. Aquellos que exigían a Napoleón III el casco de Bismark en quince días y voceaban: ¡A Berlín, a Berlín!, eran los que ahora derribaban sin piedad el imperio y proclamaban la Comuna.”

Interesante hasta más no poder; que te tiene que gustar la historia, el siglo XIX, la literatura, Galdós, también.

Sidi

“–Bajo pena de vida, nadie se detendrá a coger botín hasta que todos los moros, insisto, todos los moros, estén muertos o prisioneros… ¿Se me entiende bien?

–Es pena de vida –repitió Minaya, que también miraba a los hombres–. Se ha entendido perfectamente.

Dirigió otro vistazo a su derecha. Ya con el cuerno de guerra en las manos, su sobrino Félez lo miraba tenso en la silla, los ojos desorbitados bajo el yelmo, como si mirase a Dios.”

Solo el correoso Diego Ordóñez, suspicaz como siempre, seguía dirigiendo torvas ojeadas de soslayo a cuanto moro armado se cruzaba en su camino.

–Me cago en Tariq y en Muza –gruñía entre dientes–. Y en la laguna de La Janda.”

A noite do corvo

Novela negra e escura.

Cada un ten que saber cal é o lugar que lle corresponde e nestre intre eu estou uns cantos chanzos por encima túa.”

As últimas chuvias converteron o camiño nunha lingua de barro“.

Pim, pim, pim… As primeiras gotas comezaron a bater no cristal. Era unha sinfonía desacorde ata que comezou a chuvia de verdade.”

La buena tierra

La novela más vendida en Estados Unidos en los años 1931 y 1932.

Una supernovela, ganó el Premio Pulitzer en 1932, y su autora, el Nobel de Literatura en 1938; merecidísimo y aclara muy bien la cuestión de por qué escribe tan bien.

La vida de un campesino coletudo.

Narrada con maestría.

Y echaron a andar hacia la casa; ella, como corresponde a una mujer, media docena de pasos detrás del marido.”

En la vieja y ruinosa casa de su tío no colgaba jamás cosa alguna de las vigas, pero en la suya había hasta una pierna de cerdo que comprara a Ching, su vecino, cuando éste mató al cerdo porque el animal parecía que se preparaba para una enfermedad. Muerto el cerdo antes de que perdiera carnes […]”

“[…] ante todas las puertas de todos los ricos se apretaba ahora una muchedumbre así de hombres y mujeres que habían estado hambrientos y oprimidos y ahora podían hacer, por el momento, lo que les viniese en gana.”

“–¿Es el signo Lung del dragón, o el Lung sordo, o qué?

Y Wang Lung tenía que contestar con humildad:

–Es lo que queráis, pues yo soy demasiado ignorante para conocer mi propio nombre.”

Y desde entonces los chicos dejaron de llamarse Mayor y Segundo, siéndoles dados nombres apropiados por el viejo profesor, quien, después de enterarse de la ocupación de su padre […]”

La cocina tradicional:

Compró cerdo, y buey, y pescado exquisito, brotes de bambú y castañas, nidos de pájaros del sur para hacer sopa, aletas de tiburón […]”

“[…] y luego se fue, tendiendo las manos para palpar la puerta porque las lágrimas le cegaban.”

Entonces ella sonrió despacio, con aquella sonrisa lenta que se apagaba antes de que le llegara a los ojos.”

“[…] y cuando el viejo hubiera muerto su deber hacia aquella generación habría terminado […]”

SEMI-SPOILER. La sorprendente sociedad china de finales del XIX y principios del XX, donde pervivía el esclavismo, sobre todo de mujeres. La existencia de los campesinos era casi feudal, aunque en Galicia, con los foros, hasta que se abolieron en las décadas de 1920 y 1930, casi pasaba lo mismo. Tenían vigencia las antiguas tradiciones como la de llevar trenza los hombres, envolver con paños apretados los pies de las mujeres para que se quedasen pequeños y los nacimientos de sus hijas eran vistos como desgracias, como bocas inútiles a las que alimentar y que, por miseria (para que no se les muriesen de hambre) eran entregadas a quien pudiese mantenerlas, o por ganar un dinero, eran vendidas como esclavas para que sirviesen a los ricos. Hay situaciones de absoluta miseria en las que un puñado de judías significa vivir o morir. Una sociedad pobre que respetaba a sus mayores, que invisibilizaba a las mujeres y que ni les ponían nombres a sus hijos, y sus hijas eran llamadas, genéricamente, esclavas. Todo eran clases y sumisiones: el hijo le debía sumisión al padre, la mujer al marido, el pobre al rico, el campesino al terrateniente, y todo bajo una tremenda ignorancia que hacía que los campesinos se humillasen ante los que vivían en la ciudad o los que sabían leer.