A senda de sal

“[…] naquel salgado momento sentíase baleiro, coma os ollos das quenllas despois dunha dentada mortal“.

El gallego no sabe nada, devolvedlo a su cochiquera pueblerina“.

Era o corazón da madrugada. En todas as casas de Panxón estaban corridas as cortinas de pobre, esas que se constrúen con miseria e falla de luz“.

En Panxón, ao mesmo tempo que se pechaban as fiestras, as coloridas portas das casas palidecían, e a epidemia de estrelas ocas que afectaba as tapias dos cemiterios ía estendéndose cara ao sur: Pereiró, San Miguel de Bouzas, Comesaña, Coruxo, San Miguel de Oia, Priegue e logo San Xoán, o noso San Xoán“.

Memorias de Franco

“[…] la habitación de la Ciudad Sanitaria La Paz en la cual había soportado con resignación cristiana y entereza castrense los sufrimientos con los que el Creador tuvo a bien ponerme a prueba […]”

Y un hombre de unos ochenta años sufrió un colapso ante mi ataúd, muriendo poco después. Un patriota“.

Permítame que le refresque la historia española de mi época. En el 44 nosotros sufrimos una agresión que hoy se definiría como acción guerrillero-terrorista en amplia escala. Me refiero a los maquis que penetraban en la península desde Francia. ¿Sabe lo que hicimos? Una guerra tan sucia como ellos. Los declaramos «francotiradores», dejando sus vidas a merced de cualquier cazador civil o militar. Tras los interrogatorios se tomaban pocos prisioneros. Las autoridades locales colaboraban con energía. En algún caso se llegó a colgar a toda una partida, dejando con vida a un mensajero previamente desorejado para que lo contase a sus compinches“.

Había comenzado la cansina votación nominal. Faltaban pocos segundos para las 18.20, hora española, cuando en el hemiciclo apareció un tricornio de la guardia civil bajo el cual no me costó identificar los bigotazos del teniente coronel Tejero. Tras él irrumpieron efectivos del cuerpo en ropas de campaña. Sonaron ráfagas de metralleta. Tejero pegó un tiro por su cuenta y alguien gritó:

—¡Todos al suelo!

Una forma amena de aprender cómo fue la Transición y lo de antes.

El bosque de la noche

Pero, antes de partir, fue a ver al doctor. Este no estaba en su domicilio. El barón, sin saber adónde ir, enderezó sus pasos hacia la plaza. Allí vio venir la pequeña figura vestida de negro. El doctor venía de un entierro y se dirigía al Café de la Mairie du VIᵉ para remontar el ánimo. El barón observó con estupor, durante los segundos que el doctor tardó en descubrirle, que parecía avejentado, más de lo que sus cincuenta y tantos años justificaban. Se movía despacio, como si anduviera por el agua, las rodillas, en las que uno nunca se fijaba puesto que el doctor casi siempre estaba sentado, se le doblaban“.

Y, en la Mairie du Luxembourg, había apostrofado por lo menos a un juez cuando una docena de cigarros dejó de surtir el efecto apetecido“.

El misterio del Café Domdaniel

Pura novela negra, de la época dorada, y humor incisivo.

Con el español un tanto extraño de los años 50, a esta extrañeza también contribuye que es una traducción del inglés, con sus forzamientos, falsos amigos y toda la tropa.

Algo curioso es que la traducción de obras literarias en España solían hacerlas las traductoras; en los libros se ven más autorías de traducciones hechas por mujeres que por hombres. Quizás fuese porque había tradición de que las mujeres cursaran estudios lingüísticos o filológicos, o porque fuesen más meticulosas y con mayor cualidad de atención en estas tareas; como en el cine pasa con los fallos de raccord, de los que se encargaban mayoritariamente las scripts.

-¿Envenenado? –interrogó Vance con acento de curiosidad–. ¿Quién ha sido envenenado?

-La persona de la que le estoy hablando –chilló Doremus–, ese muerto que me ha entregado el sargento. Ya he olvidado su nombre.

–¿Felipe Allen?

–Precisamente, aunque lo mismo habría muerto de tener un nombre distinto.

En consecuencia, al detenerse para encender los faros, saltó del coche a la acera y se escapó. El agente hizo fuego sobre él sin lograr detenerle“.

Acusaba a Stanley, el amigo de Felipe, de haber robado el coche. Más tarde, mientras se dirigían al cuartelillo, explicó que aquel mismo coche había atropellado y dado muerte a un hombre de edad, escapándose después de realizar la hazaña el chofer que lo conducía“.

Una palabra tuya

Todos estos consejos me los daba, claro, cuando aún el cerebro le servía para retener alguna cosa, aunque mi madre siempre fue una de esas personas a las que solo les caben tres ideas en la cabeza y esas tres ideas las marean durante toda una vida.”

Conducía el camión con una mano, sabes, como hacen algunos tíos. Él, tan torpe para casi todo, para rellenar los informes, para expresarse con corrección, conducía con una mano, con la derecha, así, bien abierta, chulo, como quien está sobrado de habilidades“.

Si tú estuvieras buenísima, Rosario, tendrías a tu lado a otro tipo de tíos, eso es así, desengáñate, a cada uno le toca lo que en justicia le tiene que tocar“.

El cabecero de roble que tenía unas rosas labradas en la madera, las rosas por las que pasaban los dedos infantiles maravillados por lo que suponían que era una obra de arte.”

Sé que es ruin, lo sé, lo sé, pero en el fondo pensaba, ¿esto es todo lo que me merezco?, ¿es que no hay en el mundo, aparte de esta mujer de aspecto infantilón, gorda de comer porquerías, inocente hasta rozar la anormalidad, no hay en el mundo nadie más que nos quiera, que se ofrezca a echarnos una mano?

“[…] pero si había algo que le podías pedir a ella es aquello que otros no se atreverían a hacer ni en nombre de la amistad“.

Galdós, ¿quién mató a Prim?

Poema de Luis Cernuda que encabeza las páginas de la novela. El subrayado es digital.

“[…] a caballo de la biografía y la historia se mueve esta narración poliédrica […]”.

Juan Adell del Oro.

Yo diría que a caballo, también, de la crítica literaria.

Y el gobierno se vio obligado a poner en las tahonas las reservas reales de trigo con las que parar momentáneamente el descontento“.

“[…] Pauline Viardot García, hoy un nombre olvidado entre la hojarasca del pasado […]”

Señores, el carlismo quiere hacer las paces, también quieren entrar en el nuevo gobierno; parece que Prim se ha entrevistado en Londres con el general Cabrera, lo cuenta Louis Perrin aquí, en Le Monde –Corviniano extendió la amplia sábana de papel a la vista de todos“.

[…] “dos coroneles de pecho enlatado de medallas“.

Era casi la hora borrosa de la madrugada, esa de las confidencias y los propósitos, hora en la que el grillo se envalentona y a lo lejos ladra un perro la ausencia de su amo“.

“[…] en Galicia hemos terminado de reconstruir un pazo, en realidad casi un cuartel […]”

En aquellas disquisiciones pasaban las noches mientras que de día recorrían los frentes siguiendo los movimientos de las tropas francesas desde lugares privilegiados. Las banderas francesas miraban al Rin y Napoleón III, necesitado de propaganda tras las primeras listas de caídos, mimaba a la prensa; luego comenzaron a llegar los reveses en Metz, Loigny, Sedán y la apresurada retirada a París, a un París hirviendo de indignación y fracaso. Aquellos que exigían a Napoleón III el casco de Bismark en quince días y voceaban: ¡A Berlín, a Berlín!, eran los que ahora derribaban sin piedad el imperio y proclamaban la Comuna.”

Interesante hasta más no poder; que te tiene que gustar la historia, el siglo XIX, la literatura, Galdós, también.

Sidi

“–Bajo pena de vida, nadie se detendrá a coger botín hasta que todos los moros, insisto, todos los moros, estén muertos o prisioneros… ¿Se me entiende bien?

–Es pena de vida –repitió Minaya, que también miraba a los hombres–. Se ha entendido perfectamente.

Dirigió otro vistazo a su derecha. Ya con el cuerno de guerra en las manos, su sobrino Félez lo miraba tenso en la silla, los ojos desorbitados bajo el yelmo, como si mirase a Dios.”

Solo el correoso Diego Ordóñez, suspicaz como siempre, seguía dirigiendo torvas ojeadas de soslayo a cuanto moro armado se cruzaba en su camino.

–Me cago en Tariq y en Muza –gruñía entre dientes–. Y en la laguna de La Janda.”

A noite do corvo

Novela negra e escura.

Cada un ten que saber cal é o lugar que lle corresponde e nestre intre eu estou uns cantos chanzos por encima túa.”

As últimas chuvias converteron o camiño nunha lingua de barro“.

Pim, pim, pim… As primeiras gotas comezaron a bater no cristal. Era unha sinfonía desacorde ata que comezou a chuvia de verdade.”