LA COLMENA. Camilo José Cela, (1951)

 

A DOÑA ROSA LO QUE LE gusta es arrastrar sus arrobas, sin más ni más, por entre las mesas. Fuma tabaco de noventa, cuando está a solas, y bebe ojén, buenas copas de ojén, desde que se levanta hasta que se acuesta. Después tose y sonríe. Cuando está de buenas, se sienta en la cocina, en una banqueta baja, y lee novelas y folletines, cuanto más sangrientos, mejor: todo alimenta. Entonces le gasta bromas a la gente y les cuenta el crimen de la calle de Bordadores o el del expreso de Andalucía.

— El padre de Navarrete, que era amigo del general don Miguel Primo de Rivera, lo fue a ver, se plantó de rodillas y le dijo: “Mi general, indulte usted a mi hijo, por amor de Dios”; y don Miguel, aunque tenía un corazón de oro, le respondió: “Me es imposible, amigo Navarrete; su hijo tiene que expiar sus culpas en el garrote”.

–“Qué tíos! -piensa-, ¡hay que tener riñones!” Doña Rosa tiene la cara llena de manchas, parece que está siempre mudando la piel como un lagarto. Cuando está pensativa, se distrae y se saca virutas de la cara, largas a veces como tiras de serpentinas. Después vuelve a la realidad y se pasea otra vez, para arriba y para bajo, sonriendo a los clientes, a los que odia en el fondo, con sus dientecillos renegridos, llenos de basura.

 

 

MADERA DE BOJ. (1999), Camilo José Cela

“EL SACRISTÁN CELSO Tembura, al que llaman Arneirón los amigos, otros le dicen Cornecho y él tampoco lo toma a mal, y que laña castañetas y fríe pajaritos como nadie, pardales, xílgaros, verderoles, también diseca sapos y lechuzas, todo por diversión, con las doniñas no se atreve porque pierden el pelo, tiene los pies planos, las cejas muy pobladas y la conciencia intermitente, o sea tartamuda, Celdo también canta fados portugueses y tangos porteños con muy buena entonación y prepara larpadelas de encargo, cuanto más viento sople sobre la mar mejor para todos, larpadela quiere decir cuchipanda, él no pone las putas porque casi se lo prohíbe su condición, no falta nada, los que se ganan la vida bajo techado crían a veces malos pensamientos, malos sentimientos, Celso libra porque es solemne y de buenas intenciones, a los que sienten temor de Dios se les nota en la solemnidad y al final salvan su alma, su hermano Telmo había sido timonel de la trainera fisterrá Unxía pero quedó cojo de un temblor que lo tiró por el cantil de punta Raboeira o petón do Demo y ahora es sepultureiro en el camposanto de la parroquia de San Xurxo dos Sete Raposos Mortos, que queda cerca del monasterio de San Xiao de Moraime donde se coronaban los reyes suevos rodeados de carballos, de laureles y de tojos de oro”

(Comienzo de Madera de boj, de Camilo José Cela)

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