A senda de sal

“[…] naquel salgado momento sentíase baleiro, coma os ollos das quenllas despois dunha dentada mortal“.

El gallego no sabe nada, devolvedlo a su cochiquera pueblerina“.

Era o corazón da madrugada. En todas as casas de Panxón estaban corridas as cortinas de pobre, esas que se constrúen con miseria e falla de luz“.

En Panxón, ao mesmo tempo que se pechaban as fiestras, as coloridas portas das casas palidecían, e a epidemia de estrelas ocas que afectaba as tapias dos cemiterios ía estendéndose cara ao sur: Pereiró, San Miguel de Bouzas, Comesaña, Coruxo, San Miguel de Oia, Priegue e logo San Xoán, o noso San Xoán“.

Cambio Príncipe por Lobo Feroz

Consuélate con un colorín colorado. Volverás a comer perdices en temporada de caza“.

(Entra música promocional con la voz en off de Constantino Romero)

—¡Ahora sí! Gracias a los últimos avances logrados en nuestros laboratorios, gracias a la dedicación y el talento de nuestros expertos, tú podrás llegar a ser lo que siempre has deseado. Nunca fuiste la más guapa. Y ahora, encima, eres más vieja. Pero… ¡No desesperes! Ser la más bella no te costará tanto tiempo y dinero como crees. La revolución cosmética lo hará por ti. ¡Cree en los milagros! Porque, pagando, puedes.

La confianza en la efectividad de una crema es directamente proporcional a lo inflado que esté su precio“.

Memorias de Franco

“[…] la habitación de la Ciudad Sanitaria La Paz en la cual había soportado con resignación cristiana y entereza castrense los sufrimientos con los que el Creador tuvo a bien ponerme a prueba […]”

Y un hombre de unos ochenta años sufrió un colapso ante mi ataúd, muriendo poco después. Un patriota“.

Permítame que le refresque la historia española de mi época. En el 44 nosotros sufrimos una agresión que hoy se definiría como acción guerrillero-terrorista en amplia escala. Me refiero a los maquis que penetraban en la península desde Francia. ¿Sabe lo que hicimos? Una guerra tan sucia como ellos. Los declaramos «francotiradores», dejando sus vidas a merced de cualquier cazador civil o militar. Tras los interrogatorios se tomaban pocos prisioneros. Las autoridades locales colaboraban con energía. En algún caso se llegó a colgar a toda una partida, dejando con vida a un mensajero previamente desorejado para que lo contase a sus compinches“.

Había comenzado la cansina votación nominal. Faltaban pocos segundos para las 18.20, hora española, cuando en el hemiciclo apareció un tricornio de la guardia civil bajo el cual no me costó identificar los bigotazos del teniente coronel Tejero. Tras él irrumpieron efectivos del cuerpo en ropas de campaña. Sonaron ráfagas de metralleta. Tejero pegó un tiro por su cuenta y alguien gritó:

—¡Todos al suelo!

Una forma amena de aprender cómo fue la Transición y lo de antes.

El bosque de la noche

Pero, antes de partir, fue a ver al doctor. Este no estaba en su domicilio. El barón, sin saber adónde ir, enderezó sus pasos hacia la plaza. Allí vio venir la pequeña figura vestida de negro. El doctor venía de un entierro y se dirigía al Café de la Mairie du VIᵉ para remontar el ánimo. El barón observó con estupor, durante los segundos que el doctor tardó en descubrirle, que parecía avejentado, más de lo que sus cincuenta y tantos años justificaban. Se movía despacio, como si anduviera por el agua, las rodillas, en las que uno nunca se fijaba puesto que el doctor casi siempre estaba sentado, se le doblaban“.

Y, en la Mairie du Luxembourg, había apostrofado por lo menos a un juez cuando una docena de cigarros dejó de surtir el efecto apetecido“.