El misterio del Café Domdaniel

Pura novela negra, de la época dorada, y humor incisivo.

Con el español un tanto extraño de los años 50, a esta extrañeza también contribuye que es una traducción del inglés, con sus forzamientos, falsos amigos y toda la tropa.

Algo curioso es que la traducción de obras literarias en España solían hacerlas las traductoras; en los libros se ven más autorías de traducciones hechas por mujeres que por hombres. Quizás fuese porque había tradición de que las mujeres cursaran estudios lingüísticos o filológicos, o porque fuesen más meticulosas y con mayor cualidad de atención en estas tareas; como en el cine pasa con los fallos de raccord, de los que se encargaban mayoritariamente las scripts.

-¿Envenenado? –interrogó Vance con acento de curiosidad–. ¿Quién ha sido envenenado?

-La persona de la que le estoy hablando –chilló Doremus–, ese muerto que me ha entregado el sargento. Ya he olvidado su nombre.

–¿Felipe Allen?

–Precisamente, aunque lo mismo habría muerto de tener un nombre distinto.

En consecuencia, al detenerse para encender los faros, saltó del coche a la acera y se escapó. El agente hizo fuego sobre él sin lograr detenerle“.

Acusaba a Stanley, el amigo de Felipe, de haber robado el coche. Más tarde, mientras se dirigían al cuartelillo, explicó que aquel mismo coche había atropellado y dado muerte a un hombre de edad, escapándose después de realizar la hazaña el chofer que lo conducía“.

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