EL ÁNGEL PERDIDO. (2011), JAVIER SIERRA

“SOBRE UN FORRO DE TERCIOPELO ROJO descansaban un par de piedras de aspecto anodino, negras, que parecían sacadas del lecho de un río. No daban la impresión de tener valor alguno. De hecho, tampoco eran joyas en el sentido que todos damos al término. Eran lisas, delgadas, sin pulir, del tamaño de una moneda y con un aspecto más bien tosco, que recordaba la silueta de un riñón.”

p. 82

“Ocurrió en las montaña de Armenia. Cerca del maldito culo del mundo.”

p. 267

“Tom Jenkins nunca hablaba por hablar. Viajar con él era como moverse sobre un tablero de ajedrez. Te obligaba a estar atento hasta a sus menores movimientos y a mantener una actitud cuidadosa con todo lo que decías o hacías si no querías ser derribado. Ellen tuvo todo esto muy presente antes de responder.”

p. 291

El ángel perdido, de Javier Sierra.

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