EL ÚLTIMO MOHICANO. (1826), James Fenimore Cooper

El autor, James F. Cooper

Magua, uno de los personajes

Mohicano

Ilustración de Marvel

Uno de los sublimes escenarios de la novela

“Capítulo 1



“Mi oído está alerta y mi corazón preparado.
La mayor pérdida que me anuncies será sólo mundana.
Dime, ¿he perdido mi reino?

W. SHAKESPEARE, Ricardo II

UNA DE LAS características peculiares de las guerras coloniales de Norteamérica fue la de tener que sufrir las fatigas y peligros de los bosques vírgenes antes de encontrar al enemigo. Bosques amplísimos, impenetrables en apariencia, separaban las tierras rivales de Francia y de Inglaterra. El europeo civilizado y el colono endurecido por el trabajo, que combatían bajo la misma bandera, pasaban a veces meses enteros luchando contra los torrentes, al tiempo que se abrían paso por las gargantas de las montañas. Eran discípulos de los guerreros naturales del país, y de ellos habían aprendido a aguantar privaciones y a vencer dificultades; incluso, tras algún tiempo, no quedaba lugar de los bosques libre de las incursiones de aquellos que ofrecían su sangre para satisfacer viejas venganzas o para alimentar los egoístas intereses de dos monarcas europeos.
Quizás ninguna tierra puede dar mejor idea de la crueldad de aquellas guerras salvajes en aquel tiempo como la que se extiende desde el nacimiento del río Hudson y los lagos adyacentes…

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